FÁBULAS

La unión hace la fuerza

Había una bandada de palomas que volaban en busca de alimentos dirigido por su reina. Un día, habían volado una distancia larga y estaban muy cansados. La reina las animó a volar un poco más. La paloma pequeña cogió velocidad y encontró un poco de arroz esparcido debajo de un árbol. Así que todas las palomas llegaron y comenzaron a comer. De repente, una red cayó sobre ellas y todas fueron atrapadas. Vieron un cazador llevando un arma enorme. Las palomas revoloteaban desesperadamente sus alas tratando de salir, pero fue en vano. La reina tuvo una idea. Aconsejó a todas las palomas que volaran juntas y llevarse la red con ellas. Dijo que había fuerza en la unidad.        Cada paloma cogió una porción de la red y juntos se pudieron levantar la red. El cazador miró con asombro. Él trató de seguirlas, pero estaban volando alto sobre colinas y valles. Volaron a una colina cerca de la ciudad de los templos, donde vivía un ratón que podría ayudarles. Era un fiel amigo del rey.               
Cuando el ratón oyó a las palomas acercarse, se escondió. La reina lo llamó suavemente y entonces el ratón estaba feliz de verlo. La reina explicó que habían sido capturados en una trampa y que necesitaba la ayuda del ratón para cortar la red con sus dientes y ponerlas en libertad. El ratón acordó que iba a librar a la reina primero. La reina insistió en que primero librara a sus súbditos y ella al final. El ratón entendió los sentimientos de la reina y cumplió con sus deseos. Empezó a cortar la red y una por una todas las palomas fueron liberadas incluida la reina. Todas agradecieron al ratón y se alejaron juntas, unidos en su fuerza. Cuando se trabaja junto, eres más fuerte.
Autores:
José Andrés Cadena Hernández
Miguel Alejandro Zepeda Ramírez
Gabriel Gómez Téllez
La coneja ambiciosa

Había una vez una coneja que vivía en una pradera, se llamaba Rubí era muy mala y ambiciosa. Ella soñaba con casarse con un conejo muy rico para que la sacara de la pobreza y como era muy bonita muchos conejos caían a sus pies rendidos entre ellos había uno que se llamaba Efraín y que en verdad la quería, pero ella le dijo un día:
-Yo jamás andaré contigo así que ni te hagas ilusiones, eres muy poca cosa para mí, yo me voy a casar con alguien muy rico, a quien valga la pena darle mi belleza.- Efraín se fue muy triste y no volvió a buscarla.
Un día la coneja conoció a un conejo millonario llamado Mauricio y lo enamoró con sus encantos, con el tiempo se hicieron novios. Rubí se volvió más engreída, dejó de hablarle a todos los conejos que vivían en la misma pradera porque ella decía que se volvería rica y que ese tipo de amistades ya no eran de su categoría, con el tiempo se fue quedando sin amigos. Un día llegó a verla Mauricio y le dijo que ya no quería seguir siendo su novio, porque él se había enamorado de otra coneja más guapa y menos soberbia, ella le suplicó que no la dejara, pero él la ignoró y jamás volvió. Del plato a la boca se cae la sopa
Autores:
Rubí Tania Castro Camacho
Sheila Azucena Flores Azamar
Mauricio Iván Sosa Luna

Serpiente envidiosa

En el bosque todos los animales más jóvenes asistían a la escuela, el koala era el primero en su clase y por ello sus compañeros acudieron a él para pedirle ayuda.

Cierto día la serpiente, que era muy astuta, sintió envidia de las buenas notas del Koala, así que ideo un plan para que él dejara de poner empeño a la escuela, por lo tanto, una mañana, el koala iba rumbo a la escuela, el el camino se encontró a la serpiente que le pidió que la acompañara a comer dulces manzanas. Al no asistir a clases y olvidar por completo que ese día tenía un examen muy importante, el koala reprobó y la serpiente feliz lo presenció. No confíes de quien no conoces sus intenciones.

Autores:
Annie Zambrano Palacios
María Fernanda Quiroz Osorio
Jorge Luis Hernández Castellanos

No hay comentarios.:

Publicar un comentario